César Tejedor de la Iglesia (U. Salamanca), "El problema del tolerantismo en la democracia liberal" -
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María Soledad Arnau (UNED), "Una nueva ciudadanía: Personas con discapacidad y Movimiento de Vida Independiente" -
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Este artículo realiza un breve análisis sobre la realidad de un grupo social que, tal y como indican las estadísticas más recientes en nuestro país, ya es considerablemente significativo y que, por ello, cada vez más es tema de objeto de interés de investigación social con contenido propio: nos referimos a las personas con todo tipo de discapacidades. Para poder profundizar en la realidad sociopolítica y económica de esta población, es importante definir en primer lugar qué podemos entender por discapacidad y de cómo, a partir de la concepción que tengamos de ella, vamos a construir unas políticas sociales públicas u otras para estas personas. La discapacidad es un fenómeno social complejo, tal y como explica el planteamiento filosófico y político del denominado "Movimiento de Vida Independiente", en la medida en que abarca dimensiones laborales, económicas, sociales, culturales, educativas, políticas y legislativas; es otra manera de entender lo que es la discapacidad en sí.
Este nuevo enfoque contribuye de manera positiva en la aceptación social de la discapacidad porque ha sabido, por un lado, romper con todo un pasado que nos encerró en "cuerpos y mentes defectuosos", reconociendo que la discapacidad es una realidad más; una diversidad inherente al ser humano. Al mismo tiempo que, por otra parte, desafía al propio ser humano -con y sin discapacidad- otorgando a las personas con discapacidades la dignidad que merecemos como consecuencia de darle esa dimensión social, así como a través de la elaboración del fomento de políticas sociales y económicas más solitarias y justas para este colectivo.
Hugo Aznar (CEU, Valencia), "Medios de comunicación y ética: el papel de la autorregulación"
Juan Fco. Lisón (U. València), "Límites del derecho a la privacidad"
La privacidad se ha valorado de modo diverso a lo largo de la historia. En la actualidad se acepta como un derecho de los individuos a la reserva y ocultación al conocimiento público de determinados hechos, historias de la propia vida y de la vida familiar Pero los avances de la ciencia, sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías, aparecen como una amenaza a ese reducto de privacidad. Ante tales hechos la Filosofía Moral se pregunta: ¿Existen límites a la privacidad del individuo?; ¿cuáles son?. Las respuestas que se dan a tales preguntas siguen dos direcciones principalmente: en una dirección se acentúa acríticamente el valor del individuo sobre la comunidad; en tal caso los límites impuestos a la privacidad son pocos o prácticamente inexistentes. En la otra dirección, se recupera el equilibrio entre los valores de la persona y de la comunidad y se justifican ciertos límites a la privacidad. La presente comunicación, en esta línea de corte comunitarista (cfr. M. Sandel, A. Etzioni.), pretende justificar la existencia de tales límites.
Antonio Casado da Rocha (UPV/EHU), "El cine como educación para la bioética: tres películas (europeas) sobre la muerte en el siglo XXI"
Al margen de que Europa se esté convirtiendo en el nuevo "centro moral" del planeta, o de que esté sufriendo un "vaciado por dentro" de sus valores tradicionales, hay una cosa que parece clara: si la cultura europea ha sido constituida por un fondo común de historias, fundamentalmente por las que componen la Biblia, hoy ese fondo está más en el cine que en los libros. En esta comunicación, que resume algunos resultados de la experiencia docente del autor en un curso de doctorado que lleva impartiendo en el Dpto. de Filosofía de los Valores de la UPV/EHU desde el curso 2003-04, partimos de esa hipótesis para buscar en el cine más reciente herramientas para introducir en la sociedad europea los debates fundamentales de la bioética, una disciplina originada en los EEUU en la década de 1970. Además de la doctrina sistematizada en el enfoque de los "cuatro principios" de Beauchamp y Childress (y divulgado en España por Diego Gracia, entre otros), el marco teórico de este trabajo se adhiere a una de las líneas de investigación más influyentes en el desarrollo académico de la bioética fundamental y clínica: la bioética narrativa. Centrando nuestro análisis en la ética asistencial, una variante de la bioética clínica que se desarrolla en el llamado "espacio sociosanitario" de los servicios de salud públicos europeos, destacamos tres vértices morales en la relación asistencial y los asociamos a los principios de autonomía del paciente, de justicia y no maleficencia, y de beneficencia. A su vez, seleccionamos tres películas españolas (es de suponer que europeas también) que narran, desde perspectivas completamente distintas, tres muertes de nuestro tiempo: (1) "Hable con ella", de Pedro Almodóvar, 2001; (2) "Mi vida sin mí" ("My Life Without Me"), de Isabel Coixet, 2002; y (3) "Mar adentro", de Alejandro Amenábar, 2004. Aunque las tres películas tienen en común el estar centradas en la relación asistencial, el interés de nuestra selección es su complementariedad, pues cada una de ellas hace énfasis en un vértice distinto de esa relación, de modo que su "centro moral" está, respectivamente, en los dilemas que atañen al cuidador (1), al paciente (2) y a la sociedad en su conjunto (3).
José Montoya Sáenz (U. València), "La moral como pseudocódigo y la ciencia
El conflicto entre ciencia y moral no es una ficción y sin duda el desarrollo de la biotecnología lo ha agudizado en determinados campos. Es sin embargo posible que la conceptualización moderna de la moralidad como un supercódigo, deducible a partir de principios morales de autonomía o utilidad, haya hecho que la cuestión de las relaciones entre ciencia y moralidad se plantee en términos excesivamente conflictivos e irresolubles. La mediación de conceptos clásicos como prudencia y temporalidad se presenta como necesaria.
Jesús Pons Dominguis, "Guerra, libertad, técnica o el nacimiento de la conciencia moderna"
El propósito de mi comunicación reside en mostrar de qué manera la obra de autores como Hobbes, Carl Schmitt y Ernst Jünger han podido servir para hacernos comprender lo que llamamos Modernidad. Nuestro principal interés es señalar las enormes semejanzas en los planteamientos de los tres autores mencionados, esto es, analizar hasta qué punto sus obras están atravesadas por un mismo hilo conductor, a saber: una determinada concepción de la guerra que lleva implícita en el fondo una concepción de la técnica, dicha visión condiciona inevitablemente su percepción de la libertad.
Andrés Alonso Martos (U. València), "Quaestio iuris y declaratio. Notas acerca del lenguaje, el derecho y la paz en Kant y Lévinas"
La ambigua posición del derecho de extranjería en el derecho contemporáneo es heredera de la tensión que el derecho moderno vive en su seno desde su nacimiento como tal, pues si bien el derecho contemporáneo reclama para sí cierta comprensión de lo que sea la alteridad cuando el derecho moderno es sin más la eliminación de esa alteridad en su construcción de sujetos aislados y seguros con sus puertas y ventanas cerradas y selladas, puede decirse sin embargo que en ese mismo nacimiento se detecta cierta conciencia de alteridad que seguramente es necesaria para el buen funcionamiento del propio ejercicio moderno, pero que queda siempre en un segundo plano; un pensador tan eminentemente moderno como Kant conceptúa ese derecho y sabe no sólo de la importancia de la resolución de esa tensión y del lugar que el derecho de extranjería o derecho cosmopolita ocupan en todo ello, sino que sabe también del carácter irreductible que el elemento de mi seguridad y mi paz tiene en la articulación del derecho moderno tal y como muestra la génesis de éste desde Hobbes; pues bien, este texto quiere abordar todo ello desde las relaciones que tienen entre sí tres elementos fundamentales en la articulación del derecho moderno, a saber, el que la libertad del individuo sea principio de tal derecho, la idea de transferencia de derecho y el papel que el lenguaje tiene en todo esto y todo ello a su vez desde la perspectiva de un pensamiento como el de Lévinas que no sólo quiere sacar a la luz ese segundo plano de la alteridad para pensar la paz y el derecho del otro hombre como aquello que da en el justo centro de lo que reclama para sí ese derecho moderno, sino que quiere probarse a sí mismo frente a la potencia del pensamiento ético-político moderno en su querer aquel pensamiento del lituano estar desvinculado de las fuerzas de la modernidad. Para mostrar esto recurro a la articulación que a mi juicio algunos textos tienen entre sí, siempre mirando a cierta trabazón interna de los mismos que no tiene por base los posibles diálogos históricos que de hecho hubiera entre ellos, sino el asunto mismo que del que se habla allí, una articulación, además, que, siendo una línea interpretativa más entre otras, depende a su vez siempre de una mirada levinasiana de todo ello.
Ila María Silva de Souza (U. Santiago de Compostela), "¿Cuál es la tarea de la filosofía de la ciencia hoy?"
Juan Ángel Cabaleiro Rosa (UCM), "Los 'casos dificilísimos' en la filosofía del derecho de Ronal Dworkin
Bárbara Pérez Jaime (U. Buenos Aires), Poster: "Ideología y Fetichismo"
Desde los contractualistas hasta hoy podemos ver que la filosofía política ha rondado en buscar la forma de instaurar "el orden" social a través del derecho, instituciones sociales... produciendo y reproduciendo un sistema ideológico adaptado a las creencias y necesidades que "supuestamente" demandamos. Entonces, cabe preguntarse ¿por qué el hombre necesita la LEY? Por supuesto esto nos lleva a una concatenación de preguntas, desde lo psico-antropológico hasta lo discursivo, como ser ¿Qué significación tiene la construcción del pasaje de la naturaleza a la cultura?. ¿Se logra el reconocimiento? La democracia burguesa como sistema de representación político que impera en nuestros días, ¿es un discurso que puede dar cuenta de la totalidad o vela las fallas de esa totalidad y a través de la LEY aparece como único discurso conciliador?. ¿Es un discurso de la totalidad o de la carencia?. La democracia burguesa interpela a través de su discurso ideológico a los sujetos, y a través de la división del trabajo aliena al mismo cosificándolo, siendo el fetichismo el punto clave para naturalizar este tipo de relaciones sociales donde el objeto se ve subjetiva y cumple la función de "mediador social".
Mª Teresa Maldonado, "Feminismo y multiculturalismo: paradojas de un debate"
El relativismo cultural y el multiculturalismo a él asociado gozan de un gran prestigio social y cuentan con numerosos apologistas en el ámbito teórico y académico. Son, como apuntaba Antonio Valdecantos, doctrinas sociales exitosas: parecería que la carga de la prueba esté del lado de quienes las cuestionan. Con el feminismo, en cambio, se da la paradójica situación de que habiéndose asumido ampliamente sus postulados, el grado de legitimidad que a la Teoría Feminista se le reconoce qua tale es pequeño -en relación con aquella asunción. Dado que ambas perspectivas no siempre parecen ser complementarias y, al contrario, en numerosas ocasiones apuntan en direcciones opuestas, dilucidar cuál sea la relación que se da entre multiculturalismo y feminismo parece una tarea prioritaria para no caer en el automatismo de, allí donde aparece contradicción, asumir sin más reflexión los postulados multiculturalistas en detrimento de los feministas-universalistas. Ello habrá de hacerse teniendo en cuenta que el feminismo es una teoría y un movimiento político fuertemente anclado en la Ilustración a la vez que una de sus más rigurosas críticas. Será también preciso analizar la interrelación de distintos hechos: el que recaiga habitualmente en las mujeres la obligación de preservar los iconos y símbolos cultural-patriarcales; el que las diversas religiones enfaticen el lugar de subordinación de las mujeres; el que el propio éxito del feminismo haya incidido en que las mujeres se erijan en sujetos del discurso y que, en momentos de afirmación identitaria, estas den prioridad a la afirmación de su identidad religioso-cultural, incluyendo en ocasiones la aceptación de aspectos que pueden menoscabar su dignidad o cuestionar sus derechos como ciudadanas. La cuestión a dilucidar, en definitiva, se puede resumir en la pregunta ¿es posible articular un universalismo no etnocéntrico, o, al contrario, toda aspiración universalista -incluidas las del feminismo ilustrado- está irremediablemente abocada a la parcialidad por ser mero producto de la cultura dominante del norte rico e imperialista?
José Carabante
En esta comunicación se realizará un repaso histórico de las diferentes aportaciones que, a lo largo del siglo XX, se han presentado sobre las relaciones entre moral, ciencia y política. Durante un primer periodo predominó el escepticismo y la separación tajante entre ambas. En este sentido, se hará una breve mención de la obra de M. Weber, significativamente oportuna por ser este año el centenario de la publicación de su artículo sobre el origen del capitalismo. Durante un segundo periodo, tras la II Guerra Mundial, lo característico es la recuperación de la ética y de la política, como ocurre en el caso de H. Arendt. Además, analizaré las contribuciones de Marcuse entre ciencia y política y, al hilo de éstas, las reflexiones que Habermas realizó sobre la crisis del Estado Social. La capacidad de estimulación y las sugerencias que estos autores realizaron se encuentran lejos de estar agotadas, como demuestra el hecho de que sus ensayos sigan siendo de actualidad. En definitiva, se trata de recuperar el significado de "praxis" una vez que ha sido condenado al fracaso todos los reduccionismos tecnocráticos. Sólo con un concepto amplio de racionalidad, como el que propone Habermas, es posible reconciliar moral, ciencia y política en una sociedad más humana.
Antonio Sánchez Millán (IES Almenara, Vélez-Málaga), "Medios y fines: confusión, perversión y apropiación en las sociedades actuales"
Una importante fuente de riesgos nos viene, actualmente, de la confusión entre medios y fines. Se ramifica en multitud de contextos, desde el tecnológico y científico al educativo, desde la sociedad de la información y la comunicación a la sociedad del consumo, desde la práctica política profesionalizada a la economía global. El peligro no es, ahora, tan sólo que el fin justifique los medios, sino también, especialmente, que los medios se conviertan en fines en sí mismos, de manera que acaben pervirtiendo la actividad a la que debieran servir y apropiándose de ella.
Raúl Fernández Martínez (U. Salamanca), "Sujeción e identidad moral. Reflexiones en torno al ideal emancipador"
Sergio Rodero Cilleros (U. Salamanca), "La fundamentación de la bioética como ética científica"
Sergi Rosell Traver (U. València), "La bomba atómica de Hiroshima, experiencia moral y compromiso. Sobre la fragilidad de los juicios de responsabilidad moral"
Mi comunicación pretende utilizar ciertas nociones desarrolladas contemporáneamente en filosofía moral para intentar comprender la experiencia moral de alguien -el piloto Claude Eatherley- que participó en un hecho histórico tan aterrador como fue el lanzamiento de las dos bombas atómicas en la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, bajo la guía del estudio de este caso pondré a prueba ciertos elementos implicados en nuestras nociones de voluntariedad, responsabilidad moral y de juicio moral.
El punto de partida lo ocupa la propia experiencia y reacción moral de Eatherley ante el daño causado. En la sección 2 se esbozan los usos del término responsable, así como intuiciones consideradas ordinariamente como correctas acerca de éstos y de sus condiciones de aplicación. En la sección 3 se presenta lo que B. Williams ha llamado la "lamentación del agente", considerada como una emoción moral que suscita importantes problemas para una concepción estricta de la responsabilidad moral. En la sección 2 y 3 se aborda el fenómeno de la fortuna moral, especialmente desde el planteamiento de T. Nagel, que es donde toma sentido la noción precedente y que viene a aumentar las dificultades anteriores. Ambos fenómenos se pueden ver en relación con el caso de Eatherley. La conclusión hacia la que parece conducirnos es la de que la noción de responsabilidad moral puede llegar a verse bloqueada, al menos aquella que derivada de posiciones éticas (especialmente el kantismo, pero no sólo) con una visión estrecha o purista de lo moral, que puede que sea nuestra misma noción ordinaria en tanto que derivada de éstas. Así, en la sección 6 se discute directamente la misma concepción purista de la moralidad, y la idea de justicia que la motiva.
La última sección intenta dar una solución a los principales problemas planteados mediante la defensa de la evaluación moral de la biografía del agente como instancia privilegiada, frente al juicio concreto de responsabilidad moral basado en las nociones de voluntariedad y control. Las conclusiones anteriores ponen en cuestión asimismo la misma naturaleza del agente y de la actuación. Frente al purismo, la concepción impura de la actuación permite un mayor compromiso del agente con su mundo moral. Obviamente, esto no soluciona todos los problemas planteados, pero permite una comprensión más razonable y efectiva de lo moral y del agente racional.
Vicente Serrano Marín (U. Europea de Madrid), "Ética y globalización después de la posmodernidad o el laboratorio de Mickie Mouse"
En nuestra intervención abordaremos las implicaciones que tiene la llamada globalización para el discurso moral. En concreto conectaremos la noción de posmodernidad con el fenómeno de la globalización, tratando de establecer las conexiones entre ambas desde el punto de vista de la ética. Para ello aplicaremos tres categorías descriptivas de la modernidad: desmesura, ficción y fragmentación, para hacer después un breve repaso de las correlativas respuestas éticas modernas a partir de las nociones de límite, crítica y totalidad. Desde ahí estaremos en condiciones de abordar la verdadera dimensión ética del fenómeno globalizador, que a nuestro a entender, como la posmodernidad misma, no es sino una exasperación de aquellos rasgos propios de lo moderno y a la vez un abandono del esfuerzo ético por hacer frente a esa contingencia histórica exasperada.
Belén Altuna Lizaso (EHU/UPV), "Las preguntas morales del rostro"
Esta comunicación pretende acercarse a las principales cuestiones
éticas y estéticas que plantea el rostro humano, tanto el propio (reflexividad,identidad, conciencia), como el rostro de los demás (reciprocidad, otredad, predictibilidad). Inspirándose en la historia de la fisiognomía, en la historia del espejo y del retrato, en las discusiones sobre la belleza física y la belleza moral, o en la filosofía de Levinas, entre otras fuentes, se plantean las siguientes preguntas fundamentales: 1) ¿Soy lo que parezco ser? ¿Es el otro lo que parece ser?; 2) ¿Es el rostro un destino? ¿O es cada uno responsable de su cara?; 3) ¿Es la belleza exterior reflejo de la interior? ¿Y la mostruosidad física reflejo de la fealdad moral?; 4) ¿Exige un rostro la compasión?; 5) ¿Es el rostro del otro el fundamento de la moral (Levinas)?
Sebastián Escámez Navas (U. de Málaga), "Un ideal de aluvión: la tolerancia como expresión del respeto y el desarrollo de los derechos subjetivos"
Las prácticas de tolerancia consistieron al principio en concesiones limitadas a las minorías religiosas referidas a su libertad de conciencia y de culto. De hecho durante mucho tiempo la tolerancia se redujo a eso; anticipándose, primero, y asociándose, después, a las reivindicaciones de los derechos liberales a la no-injerencia. Pero algunas teorías de la tolerancia apuntaban más allá. Y al extenderse los derechos ciudadanos a la participación política nos encontramos con que, de la mano de John Stuart Mill, la tolerancia se vinculó en adelante a la conformación de las convicciones públicas en un sentido favorable al establecimiento de la verdad.
La tolerancia entendida como una disposición activa o positiva a controlar la inclinación al rechazo suscitado por las ideas y prácticas ajenas es imprescindible para que se genere una opinión pública, y con ella una normativa jurídica, lo suficientemente inclusiva de las diferencias. El poder en una democracia constitucional no puede ejercerse como poder colectivo salvo que los ciudadanos se presten al diálogo y al acuerdo. Pero la recuperación del interés por la tolerancia ocurrida a partir de finales de los sesenta del siglo XX está ligada a las reivindicaciones de ciertos grupos sociales de que sus peculiaridades sean tomadas en cuenta en la organización social, a la reivindicación de la visibilidad pública de sus rasgos diferenciales.
En un contexto donde lo normal ha llegado a asociarse a la forma de vida de una mayoría social, por poco homogénea que ésta sea, demandar el reconocimiento público de las diferencias de grupos minoritarios no incluidos en esa mayoría equivale a demandar tolerancia en un buen número de casos. Para que las medidas de fortalecimiento de la posición de las minorías puedan adoptarse se precisa de la superación de todos estos tipos de resistencias que impiden que el punto de vista minoritario cuente como uno más a la hora de discutirse las opciones sobre cómo organizar la vida social y política. En este punto, tolerancia y reconocimiento aparecen como sinónimos. Sin embargo, esta sinonimia no debe generalizarse: primero, porque la dirección en la que debe encaminarse el reconocimiento no es siempre clara; segundo, porque algunas de las demandas relacionadas con la integración de las minorías no pueden ser objetadas razonablemente, por lo cual nada hay tolerar en puridad; y tercero, porque algunos problemas muy significativos relacionados con la tolerancia en las democracias contemporáneas poco o nada tienen que ver con el reconocimiento de las diferencias de grupo.
Francisco Javier Gil Marín (Northwestern University), "Conceptos túrbidos y enredos evaluativos. Hilary Putnam y la justificación del pluralismo moral"
En "The Collapse of the Fact/Value Dichotomy and Other Essays" y en "Ethics without Ontology", Putnam sustenta su defensa de la "objetividad sin objetos" de los juicios morales en una concepción cognitivista y pluralista de la ética que prolonga y aquilata la célebre conversión del realismo pragmático en un realismo natural del hombre común, emprendida por ese proteico autor hace ahora tres lustros. Dicha concepción convoca de una manera más bien programática diversas perspectivas interrelacionadas y complementarias, pero en gran medida irreconciliables, que han sido tratadas -según Putnam, unilateralmente- por conocidas tradiciones de la teoría moral. Esa convocación viene impuesta por el carácter abigarrado de nuestra vida ética, que se manifiesta tanto en la existencia de muchas clases diferentes de juicios éticos, heterogeneidad que Putnam considera intratable para cualquier doctrina que intente priorizar sólo una parte de nuestro vocabulario moral, cuanto en el solapamiento de las valoraciones y las descripciones dentro del conjunto de las verdades éticas, entrelazamiento que Putnam retrotrae hasta el holismo consustancial a las cuestiones y problemas morales y a las cuestiones y problemas prácticos en general.
En este trabajo me intereso por el engarce de ambos temas, la turbiedad conceptual y el enredo de hechos y valores, así como por la implicación de los mismos con otras dos líneas argumentativas (la de la indispensabilidad y la de los compañeros en la culpa) que, oriundas de las discusiones en favor del realismo interno y luego remozadas con una fascinante reinterpretación pragmatista, resultaron igualmente determinantes para la vertebración realista del pluralismo moral de Putnam.
Mercedes López Jorge (U. de La Laguna), "Una garantía de convivencia: el pensamiento de la diferencia sexual"
Esta comunicación es una reflexión ética que diagnostica, de la mano de Luce Irigaray, una ausencia en el pensamiento occidental, a saber, la diferencia sexual, como la enfermedad que inhabilita la buena marcha de las sociedades europeas. Al entender qué significa la diferencia sexual como término filosófico se constata su olvido en nuestra cultura. Para ello distingo dos niveles de análisis: la dominación del hombre sobre la mujer y la subordinación de lo femenino llevada a cabo por lo masculino. De esta manera acreditamos que existe un problema estructural: la obliteración del "otro simbólico", que explica los conflictos morales aparentemente insalvables de nuestras sociedades. Por último, contrapongo la ideología patriarcal, que aún en el siglo XXI sigue alienando a lo femenino con su falogocentrismo, con las corrientes de meditación de la tradición oriental, que favorecen una percepción no hom(m)osexuada de la realidad.
Ángela Luzia Miranda (U. de Salamanca), "Hacia una teoría axiológica de la tecnología: la controversia entre el principio de la eficiencia y el principio de la responsabilidad"
En este trabajo presentamos y confrontamos las tesis de dos filósofos que tratan el tema de la dimensión axiológica de la tecnología moderna: Quintanilla y Hans Jonas. El primero habla de la dimensión axiológica de la tecnología moderna desde el Principio de la Eficiencia; el segundo expone su ensayo axiológico para la civilización tecnológica desde el Principio de la Responsabilidad. Más allá de la distinción respecto a la lectura metodológica de la axiología de la tecnología, entre los dos autores encontramos aún la distinción conceptual. Es decir, distintos son los propios contenidos y criterios de elegibilidad de los valores que son parte de la dimensión axiológica de la tecnología moderna, porque distinto también es la visión ontológica de lo que es la tecnología entre ambos. Mientas Quintanilla habla de la eficiencia y la eficacia, Jonas habla de la responsabilidad y de la prudencia; mientras Quintanilla sitúa la factibilidad científica y tecnológica como determinante de la dimensión axiológica de la tecnología, Hans Jonas argumenta la necesidad de la previsibilidad, del pronóstico como criterio de la dimensión axiológica; si Quintanilla habla de la fiabilidad de los sistemas técnicos, Jonas habla de la temeridad como actitud para la civilización tecnológica; mientras Quintanilla sostiene el imperativo de la innovación como característica de la tecnología, Jonas habla de la heurística del temor como actitud de la sociedad tecnológica. Al afrontar estos dos modos de pensar la filosofía de la tecnología desde la dimensión axiológica, nuestra intención es dilucidar todavía más algunos puntos de la crítica al modelo de civilización tecnológica que en la modernidad se ha constituido bajo el imperativo de la instrumentalidad de la razón, hacia la construcción de otro referencial axiológico de tecnología.
Marcos de Miguel García (U. Europea de Madrid), "Andrei Tarkovski y la reflexión cinematográfica"
El cine de Andrei Tarkovski ofrece una oportunidad excepcional al espectador para interpretarlo como una invitación a la reflexión puramente cinematográfica. Es decir, la propia representación fílmica sugiere la pregunta más fundamental: ¿qué es el cine? Tarkovski no sólo configuró un estilo personal sino que enriqueció como pocos el mismo lenguaje cinematográfico, fundamentando su experimentación y creatividad en un texto teórico de gran valor, no tanto por su agudeza descriptiva sino por el ejercicio de sinceridad intelectual que se despliega en capítulos de muy diversa índole. Este libro contiene en su título la llave maestra que abre las puertas a la reflexión sobre la especificidad de su obra: "Esculpir en el tiempo" (1984).
Nuestro trabajo propone una clasificación de los que podríamos denominar como ejes nucleares sobre los que se estructura una perspectiva estética, técnica, narrativa y textual, a saber: reflexión y narración; el arte cinematográfico frente a las demás artes; arte vs industria; el lugar del espectador; el sacrificio como tema fundamental de su universo artístico y la naturaleza del tempo cinematográfico.Estos puntos de vista abordarán un análisis a veces textual y a veces intertextual, pero siempre girando en torno a las películas en las que Tarkovski trabajó como director: un cortometraje ("Los asesinos", 1960), un mediometraje ("La apisonadora y el violín", 1960), y siete largometrajes ("La infancia de Iván", 1962; "Andrei Rublev", 1966; "Solaris", 1972; "El espejo", 1974; "Stalker", 1979; "Nostalgia", 1983; y "Sacrificio", 1986).
En definitiva, partiendo de nuestra propia experiencia, creemos que el espectador tarkovskiano se enfrenta a un cine que desencadena lo que denominaremos procesos visionarios, que culminan en diversos estados espectatoriales: extrañeza, abstracción, identificación e introspección. A algunos este último estado les dura unos minutos, a otros, toda una vida. El análisis de la obra de arte nunca se debe cerrar, pero sí se puede reconstruir indefinidamente..
Emilio José Rojas Molina (U. de Málaga), "El pluralismo moral como circunstancia y empresa ética (título provisional)"
El pluralismo moral representa una circunstancia característica de la sociedad democrática, consecuencia de un determinado devenir histórico, pero cabe concebirlo igualmente como una empresa ética de la propia sociedad civil, con tal de que se relacionen adecuadamente la moral de los ciudadanos y las morales de los hombres. Una interpretación de esa relación cuya consideración resulta necesariamente obligada en el ámbito de la filosofía moral y, fundamentalmente, política es la que nos ofrece el liberalismo político, particularmente en la concepción rawlsiana.
Teresa Torra Borràs, "El concepto de vida en la obra de Michel Foucault y sus repercusiones filosóficas y políticas en la sociedad del siglo XXI"
El objetivo de la presente comunicación es mostrar cómo el concepto de biopoder, acuñado por Foucault casi al final de su vida y de su obra, representa un punto clave para el desarrollo de las reflexiones acerca de la vida como problema. En esta comunicación intentaré seguir parte del itinerario foucaultiano, desde la anatomía política de los cuerpos, hasta el biopoder, pasando por el dispositivo de la sexualidad, el nacimiento de la biopolítica de las poblaciones y el desarrollo de las políticas de la salud, para llegar al problema de qué escenario político y filosófico abre este nuevo planteamiento del poder y como, en la sociedad de la Europa del siglo XXI, debemos enfrentarnos a él. Así, la vida, planteada desde el concepto de biopoder, ya no se nos aparece sólo como problema biológico, sino, también, como problema político. Representa el tránsito de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control, donde el poder ya no sólo abarca el espacio político, económico y social, sino que entra por primera vez en el control de los cuerpos, de la vida individual y de la población, en definitiva: un nuevo poder que abarca el espacio entero de nuestra existencia.
Rafael Herrera, "Hacia la politización de la sociedad civil"
La tradición marcadamente católica de España paralizó la transformación de un pueblo atrasado en una sociedad civil plenamente responsable de su destino. Este hecho secular nos lleva a preguntarnos si la capacidad de pregnancia de esta tradición ha sido erradicada en la actualidad. A nuestro modo de ver, en buena medida, el vivere político español sigue marcado por un fondo impolítico decisivo. En este sentido, nosotros abogaríamos por un futuro de politización de la sociedad civil, entendida ésta como implicación en lo público sobre la base de lo político en sentido estricto, más allá de los comportamientos éticos habituales en las manifestaciones políticas de la ciudadanía. Nuestra esperanza, al cabo, se cifraría en contribuir al nacimiento de una ciudadanía republicanamente responsable y democráticamente participativa. Lo segundo se cumple, bien es verdad; en cuanto a lo segundo, debiera constituir el telos de todo Estado democrático y de derecho.
Joaquín Fortanet (U. de Barcelona), "La actualidad de la pregunta por el fundamento"
La intención de la comunicación es plantear la actualidad que posee la pregunta por el fundamento que realizó Heidegger. Actualidad que está estrechamente vinculada con la crisis del pensamiento crítico en la sociedad del siglo XXI. El fundamento racional, explicitado por Leibniz, es puesto en duda por los trabajos de Heidegger, que lo hacen cómplice de la metafísica de la voluntad. El fundamento racional y ontológico de la crítica es, por tanto, sometido a una revisión que conlleva la ausencia de un suelo firme para el devenir de la crítica. Así, nos encontramos con una crítica sin fundamentos. Una crítica que se presenta como uno de los retos cruciales a los que debe enfrentarse el pensamiento desfundamentado. En la comunicación se analizarán, por tanto, los vínculos entre crítica y fundamento, precisando la pregunta por el fundamento y sus consecuencias en la obra de Heidegger; para, finalmente, concluir en la politización ontológica que supone la partición Ser-Ente que Heidegger realiza en el fundamento.
José Martín Brocos Fernández (CEU), "Metafísica, ciencia, verdad e ideología"
Analizamos la herencia positivista y su correlación con el devenir de la metafísica. Entramos por otro lado en la relación de la metafísica con la física, y su unión con la verdad -en sus diferentes cosmovisiones-, así como, fundamentalmente desde Habernas, la derivación de la ciencia a ideología.
Irkus Larrinaga San Felices (U. Autónoma de Barcelona), "Las condiciones para la democracia deliberativa y la propuesta de la renta básica"
La idea de democracia deliberativa, o toma de decisiones a través de la discusión entre ciudadanos libres e iguales, se nos presenta, en la actualidad, con renovada vigencia. La solidez de esta teoría se asienta sobre la idea de que la transformación de las preferencias, y no su mera acumulación, constituye el eje central de la democracia. En mi trabajo analizo cuál es la relación entre el acceso equitativo al proceso deliberativo y la distribución de los ingresos. La hipótesis de partida es la necesidad de la instauración de la Renta Básica como garante, en primer lugar, de la igualdad de acceso al proceso de discusión, y, en segundo lugar, del cumplimiento del requisito de imparcialidad -regla de validez para toda discusión-. Dicho de otro modo, el requisito de atención imparcial a los intereses de todos los afectados que opera en la democracia deliberativa impone un piso a los ingresos para todos los ciudadanos, incluso si no quieren participar en los procesos colectivos de toma de decisiones. Las grandes desigualdades de ingresos que existen en nuestras sociedades impiden implantar mecanismos institucionales que aseguren que la falta de libertad real para una gran parte de la ciudadanía no implique, en el acceso al proceso deliberativo, un alto grado de vulnerabilidad respecto de la dominación ideológica -ausencia de imparcialidad- por parte de una elite que previamente se auto-selecciona. En consecuencia, estos mecanismos institucionales, tampoco pueden asegurar que el momento de la decisión sea inducido por argumentos racionales -genuinos- más que por una forma de tergiversación que concluya en algún tipo de conformismo -interno o externo-.
Yolimar Mendoza Méndez, "Multiculturalismo: un desafío ético-político"
Comenzaremos aclarando que entendemos el multiculturalismo no sólo como una situación de hecho, es decir, como expresión de la existencia real de múltiples culturas que coexisten en la "sociedad" (entendida en sentido amplio), sino, además, como una situación en la que las distintas culturas se valoran y reconocen mutuamente, considerando este estado como algo fundamentalmente positivo (en contra de aquellos, tales como Giovanni Sartori, que lo consideran un peligro para nuestra identidad cultural). Expondremos algunos de los principales retos éticos y políticos a los que han de enfrentarse las sociedades multiculturales (la mayoría de las sociedades europeas) tales como la exigencia de reconocimiento por parte de los grupos minoritarios (exigencia considerada, siguiendo en esto al filósofo canadiense Charles Taylor, como una necesidad humana vital ya que el reconocimiento es una condición necesaria para la construcción de una identidad "sana"), o la petición de una serie de derechos "colectivos" que garanticen la conservación y perpetuación de su identidad cultural (con la consiguiente y la clásica polémica sobre la prioridad de los derechos individuales sobre los colectivos o, lo que es lo mismo, del individuo sobre la comunidad), desembocando todo ello en una política diferenciada que tenga en cuenta las singularidades de los grupos pero sin perder nunca de vista el objetivo de la igualdad. Confluiría, pues, en lo que, de la mano de Charles Taylor, se ha dado en llamar "política del reconocimiento". Analizaremos las principales características de este planteamiento prestando una atención especial a una de sus ideas más controvertidas, blanco de numerosas críticas (Sartori, Bauman, Moller Okin, Wolf, etc.): la igualdad axiológica de todas las culturas. Además, abordaremos el tema polémico de los conflictos de valores que pueden surgir entre los distintos grupos, así como la posibilidad de comunicación (consideramos las culturas como entidades abiertas, no esenciales), comprensión e influencia entre ellos mediante el concepto tayloriano, de influencia gadameriana, de "fusión de horizontes". Terminaremos afirmando que, aunque se pueden criticar muchos de los aspectos del planteamiento tayloriano, constituye un buen punto de partida para afrontar la situación existente de hecho en nuestras sociedades multiculturales.
Esteban Antxustegui Igartua (UPV/EHU), "De lealtades y otras obligaciones políticas"
Al teorizar la relación del individuo con su comunidad política, la categoría habitual ha sido y sigue siendo el de obediencia u obligación política. Sin embargo, hay que distinguir la obligación de la lealtad política. Ésta no aparece necesariamente como una imposición, sino como una adhesión del individuo respecto a su comunidad. La lealtad, por tanto, sería una disposición a la obediencia, convirtiéndose en un fuerte elemento productor de la legitimación política. En este sentido, la lealtad tendría que ver con la legitimación efectiva de ese gobierno o sistema político, con su aceptación social, y no tanto con su legitimidad. En este contexto se analizarán los modos actuales de lealtad política, enmarcándolas en las diferentes propuestas de comunidad política. También se abordarán comparativamente conceptos como nacionalismo y patriotismo, haciendo hincapié en el proceso de reinvención del patriotismo republicano, así como en la utilización del lenguaje del patriotismo republicano frente al discurso nacionalista.
Óscar Díaz Chica (Universidad Europea de Madrid), "La identidad tecnológica: contexto de formación y relevancia del videojuego"
Se vive en un mundo en el que la tecnología, en su reto constante de superación, está alcanzando una ubicación diferente respecto al hombre. La conciencia del individuo está dejando de gobernar a las nuevas tecnologías para convertirse en un producto de las mismas. Este mayor grado de sofisticación se construye gracias al incremento persuasivo de los productos tecnológicos que moldean la identidad personal de un modo nuevo: la fundamentan. La comunicación enmarcará, en primer lugar, los factores relevantes que constituyen el contexto en el que la identidad personal emerge. En segundo lugar, explorará el potencial tecnológico para constituir procesos simbólicos específicos a través del análisis de un producto enormemente seductor que representa el paradigma de la interactividad con la ficción: el videojuego.
Betty Estévez Cedeño (Instituto de Filosofía, CSIC), "Sobre la construcción de criterios como valores de la ciencia en el pensamiento de Max Weber"
Los escritos de Weber y su visión sobre el aspecto metodológico de la ciencia han sido objeto de diversas interpretaciones; se lee mucho la idea de que su fundamento metodológico se basaba en un "estar libre de valores", el mismo Weber rechazaba hablar sobre la significación de las cuestiones metodológicas porque las consideraba algo infecundas. El presente trabajo expone algunos criterios del pensamiento weberiano que pueden ser considerados valores de la ciencia, son criterios que Weber adjudica a la actividad científica como parte de su función de ser, se trata de valores que pueden ser asociados al subsistema epistémico y aunque para muchos pueden resultar evidentes, son valores que por su capacidad intersubjetiva se han consagrado en el quehacer científico de nuestros días y forman parte de las normas éticas de quienes ejercen como científicos.
Lourdes Reyes Manuel (Universidad de La Laguna), "Europa ante el nuevo mundo: recuperación utópica del viaje como referente moral"
En el marco de los grandes descubrimientos geográficos, el viaje se convirtió en una vía de conocimiento y encuentro con un mundo fabuloso, en una nueva utopía de riqueza ilimitada. Los primeros protagonistas de la conquista -Cristóbal Colón, Américo Vespuccio, Pedro Mártir, Gonzalo Fernández de Oviedo, etc- se transformaron en narradores del hallazgo de esa nueva realidad utópica y de las controversias éticas, políticas y sociales que supuso. En este trabajo se pretende usar como objeto de reflexión el encuentro de Europa con esta naturaleza desconocida, y cómo esa toma de contacto influyó en el contenido y evolución conceptos morales básicos de la sociedad occidental actual. Así, el descubrimiento de América, trajo consigo un doble planteamiento que dio lugar a la modificación de las necesidades y de los valores colectivos: la discusión sobre las nociones de justicia, dignidad humana y naturaleza como sustentadora del bien moral; analizadas al hilo del debate sobre si los indios deben ser libres o esclavos por naturaleza; y la defensa del dominio humano sobre el orden natural. Esta segunda idea, se vinculó a la de progreso tecnológico, debido al desarrollo científico posterior; de modo que, el horizonte y el debate moral que generó el viaje entendido en su dimensión utópica, ha quedado reducido, en nuestro siglo, a la búsqueda de la felicidad a partir de sistemas de acción funcional y mediante el uso de la tecnología. Es decir, la pregunta sobre qué es la dignidad, la justicia, el bien y la felicidad colectiva, gradualmente, ha sido reemplazada, como preocupación dominante, por la pregunta sobre cómo organizar la felicidad. Se propone, al hilo de estas reflexiones, que los europeos recuperemos, el aspecto, reflexivo, crítico, moral y utópico que trajo consigo el viaje y la llegada al nuevo continente. Todo ello ante el reto de ampliación y consolidación de Europa que, en su apertura a nuevas tierras, se ve obligada a replantearse su actual sistema de valores.